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Posted by on 08/9/17 in Cerebro/Mente, Crecimiento Personal, Familia | 0 comments

5 Hábitos mentales que afectan tu efectividad–Parte II

5 Hábitos mentales que afectan tu efectividad–Parte II

En esta serie sobre hábitos mentales, hemos hablado delos hábitos que afectan nuestras relaciones, y aquí discutiremos los hábitos mentales que afectan nuestra efectivdad y productividad.

  1. Persistencia. En un mundo bombardeado por distracciones, la capacidad de enfocarse en una actividad a la vez hasta completarla es lo que facilita logros. La persona eficaz no se da por vencida fácilmente. Si el problema es complejo, lo analiza, lo estudia y desarrolla una estructura, un sistema o una estrategia para resolverlo. La persona persistente no es un individuo terco que hace lo mismo repetidas veces, sino una persona con un amplio repertorio de estrategias para resolver problemas. Esas estrategias las ha adquirido con la experiencia de trabajar en un problema hasta resolverlo. No se rindieron antes, y no lo harán ahora porque se sienten satisfechos cuando logran resolver el problema y aprenden del proceso.
  2. Flexibilidad. Mire la siguiente imagen. Cada locutor ha evaluado la información correctamente desde su perspectiva. Si no salgo de mi posición, siempre será 6 o 9. Resulta muy difícil adoptar el punto de vista ajeno, cuando no me pregunto por qué la otra persona está pensando de esa manera. Ser flexible no significa ser un débil mental que todo lo acepta. Al contrario, una persona flexible tiene altos niveles de control y tiene la capacidad de ajustar su parecer a las realidades de la información. Una persona que piensa flexiblemente puede desarrollar soluciones nuevas a problemas viejos. También consideran múltiples alternativas porque entienden las consecuencias de cada decisión. Personas que piensan flexiblemente no le tienen miedo al cambio y trabajan cómodamente en ambientes de diversidad.
  3. Precisión. La diferencia entre un aprendiz y un experto es su atención a los detalles. El experto siempre está interesado en la precisión de los detalles, porque eso garantiza el mejor resultado. En mi trabajo por ejemplo, un número de una prueba puede hacer la gran diferencia en el tipo de diagnóstico que doy. Por eso me importa muchísimo la precisión con que los datos son obtenidos y reportados. En eso no hay flexibilidad. La persona efectiva se esmera en tener un método claro para la generación de sus datos (un cálculo, una fórmula, estadísticas, una receta, etc.) para generar el producto deseado (un mueble, una reacción qu[imica, un informe, una comida gourmet, una charla, etc.). Cuando la persona es precisa en sus métodos y resultados, va a tener la confianza de los demás, y por lo tanto éxito cualquiera sea su labor. Esto requiere un compromiso con la excelencia.
  4. Aplicando conocimiento pasado e una nueva situación. John Maxwell ha dicho que la reflexión nos lleva de la experiencia a la introspección. Es decir, no todos aprendemos de la experiencia. En efecto, muchos cometemos los mismos errores esperando un resultado diferente. La experiencia solo nos sirve como plataforma de mejoramiento cuando pensamos sobre qué factores afectaron los resultados (positivos o negativos) activamente. La capacidad de obtener significado de una experiencia, usarlo y aplicarlo a una situación nueva, es un hábito mental que permite el éxito sostenido. Microsoft, por ejemplo, tenía problemas serios de innovación hace 5 años. Aprendieron de los problemas con su sistema operativo y sacaron Windows 10. Entendieron que el diseño es tan importante como la funcionalidad y sacaron Surface y otros productos. El valor de sus acciones subió de $16 en el 2009 a $72 en el 2017, con la mayoría del crecimiento en los últimos 5 años. Si quieres resolver esa situación que te afecta, aplica el conocimiento del pasado.
  5. Pensando independientemente. Por naturaleza somos seres sociales. Nos reunimos con personas, nos hace bien que nos escuchan y derivamos energía de las otras personas cuando hablamos con ellas. La contribución de ideas en la sobremesa, por ejemplo, nos ayuda a afinar nuestro propio pensamiento, y cuando obtenemos ideas de otros podemos resolver problemas con mayor rapidez y efectividad. Sin embargo, es importante proveer y recibir críticas constructivas, tanto como detallar las razones que justifican nuestras ideas.  Ofrecer ideas para llenar el espacio no ayuda a nadie. Cuestionar ideas solo para jugar el papel del contrario, ayuda menos. Brindar una propuesta pensada que refleja una evaluación critica de la situación y genera una propuesta viable es lo que nos hace efectivos.  Un pensador independiente eficaz justifica su posición con lógica y data, pero acepta sus limitaciones y las contribuciones de los demás.

Tu puedes desarrollar estos hábitos desde hoy!

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