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Posted by on 09/26/17 in Crecimiento Personal, Familia | 0 comments

¿Qué puedes hacer en un caso de desastre?

¿Qué puedes hacer en un caso de desastre?

Todos somos vulnerables a un desastre. Ya sean terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, o tormentas, todos podemos ser afectados.  Ese año, me acuerdo que el incendio había consumido incontables hectáreas, ayudado por el viento fuerte que saboteaba la ardua labor de los bomberos. El calor y la falta de lluvia hacían de toda esa área un horno natural. Al despertar, miré por la ventana y vi que el cielo estaba rojo, el ambiente gris, y el aire denso de humo con un olor a quemado que bañaba todo lo que tocaba con asfixia.  Entonces escuché el golpe en la puerta. Era el Departamento de Policía que nos ordenaba a evacuar porque el incendio avanzaba implacable en nuestra dirección. Al tener que salir de mi vivienda, aprendí varias lecciones que nos pueden ayudar a todos en un momento inesperado

  1. No importa lo que entiendas mentalmente, cuando te toca un desastre, te quedas en shock. La primera reacción es incredulidad. “¿Tengo que evacuar? ¿Cuándo? ¿Por qué yo? El shock lo podemos ver en las caras de las víctimas recientes de los huracanes, los terremotos y los incendios. Te saca fuera de tu marco de confianza y te llena de inseguridad porque ahora tienes que considerar lo peor. Ese shock puede ser paralizante y te impide actuar con intencionalidad. Por eso la mayoría solo reacciona. Los enemigos de la acción son la ansiedad, la impotencia, y la negación. Lo que puedes hacer en esos casos es:
    1. Informarte con datos objetivos para entender la magnitud de lo que se avecina o de lo que está sucediendo.
    2. Aceptar que es natural estar angustiado, pero que a pesar de eso, tú puedes lidiar con la situación.
    3. Aunque que no puedes controlar la naturaleza, hay cosas que puedes hacer para cuidar a tus seres queridos y cuidarte ti mismo. La mayoría de las cosas que puedes hacer son a nivel de prevención.
    4. Aceptar que el evento está ocurriendo y que demanda una reacción de conducta sensible. Tu forma de ver la realidad de las cosas infundirá aliento y calma en otros.
  2. No importa la cantidad de cosas que has acumulado, en ese momento de crisis solo puedes llevarte muy pocas cosas. En efecto, esa fue la lección más desafiante para mí el año que nos tocó evacuar. Si tienes que dejar tu vivienda de emergencia y solo puedes empacar una caja, ¿qué te llevarías contigo? Es allí cuando te das cuenta que todo el esfuerzo por acumular tantas cosas es innecesario. El 99% de tus pertenencias no las vas a poder (ni querer) llevar contigo. Al final muy pocas cosas son realmente valiosas y se deben preservar. ¿Sabes tú donde están las cosas que valen preservar en tu casa? Si son archivos o papeles, ¿tienes réplicas físicas o digitales de ellos? Si son fotos de la familia, ¿sabes dónde están y las puedes sacar fácilmente? Si son objetos de valor, ¿hay algún otro lugar donde estarían más seguros? De nuevo, estas decisiones deben tomarse de antemano y hay que planificar qué hacer.
  3. No importa cuantos amigos en Facebook tengas, cuando ocurre un desastre, necesitas una amistad real que te albergue por unos días hasta que pase la emergencia. Esto asume que la otra persona no ha sido afectada. Un familiar mío que vive más al norte, albergó a unas amistades en otro estado, que fueron afectadas por el huracán. Otras personas tenían un lugar específico de albergue. El asunto es, que nada te hace sentir más vulnerable y desconcertado que la desubicación. La planificación en éste sentido requiere que seamos parte de una comunidad amplia y que hablemos con ellos sobre qué hacer en un caso de desastre. El plan de comunicación con familiares y amistades es vital.
  4. No importa todo lo que sepas sobre desastres, si no te preparas, te afectará fuertemente. La preparación debe ocurrir a
    1. Nivel Personal: toma responsabilidad por tu salud física, emocional y espiritual. Edúcate sobre cómo sobrevivir un desastre. Practica las cosas que debes hacer en un caso de desastre.
    2. Nivel Familiar: Prepara el equipo y la comida de supervivencia necesarias (agua, comida seca, linterna, kit de primeros auxilios, etc., etc.). Muchos de esos kits están disponibles a nivel comercial.
    3. Nivel comunitario: Discute con miembros de tu vecindario/urbanización/iglesia/escuela, etc., qué medidas pueden tomar, donde se deben reunir, cómo se pueden comunicar, cómo van a ayudar a rescatar a los damnificados.

Mientras más preparado estés menos sentido de victimización tendrás. Inclusive, puedes tomar clases en vivo o en línea. Nuestros pensamientos y oraciones están con todos nuestros hermanos afectados por huracanes y terremotos y otros desastres.

 

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