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Posted by on 07/12/17 in Crecimiento Personal, Familia | 0 comments

5 Cosas que te puedes decir a tí mismo(a) con convicción

5 Cosas que te puedes decir a tí mismo(a) con convicción

En estos días vi una competencia de repostería en televisión.  Me atrajo la manera en que los distintos concursantes hablaban sobre sus creaciones y sus expectativas de pasar a la próxima tanda. Una persona pensaba tan negativamente acerca de si misma y de su creación que se hacía muy difícil tomarla en serio.

Para sorpresa de todos, su creación agradó a los jueces del concurso. “Seguramente me botan en el próximo episodio…” terminó diciendo la concursante. Todos creimos lo mismo en casa.

Eso me recordó como nuestra autoevaluación traza un rumbo y sirve de espejo para las evaluaciones de los demás acerca de nosotros mismos. Como todos somos vulnerables a este problema, tenemos que ponerle mucha atención a nuestro vocabulario.

Hoy, esta semana, este mes vamos a enfrentar retos y desafíos para lograr nuestras metas o avanzar en nuestros proyectos. Lo que decimos, o cómo lo decimos tiene el mayor impacto sobre nuestra disposición para alcanzar logros.  ¿Qué palabras necesitan cambiar en tu vocabulario?

5 auto-mensajes positivos que todos nosotros podemos decir con convicción.

  1. He hecho eso antes, y me salió muy bien. Cada vez que me enfrento a una demanda muy estresante en mi trabajo, o cuando tengo una fecha tope muy abrumante, he aprendido a escuchar mis mensajes internos. Un mensaje dice: “Esto es muy difícil, vas a fracasar.” Pero cada vez que pienso eso, me respondo: “He estado en esta situación antes y he logrado hacer un muy buen trabajo. Esto lo voy a hacer bien.” Y lo hago. O sea, mi auto-mensaje me da la confianza necesaria para seguir adelante en vez de rendirme, y me permite lograr lo que necesito.
  2. Voy a hacer una cosa a la vez. El mensaje negativo más común nos dice que lo que está al frente nuestro es demasiado complicado, muy difícil, my grande, más allá de nuestras capacidades y que por lo tanto debemos rendirnos. Mi nuevo auto-mensaje es “Hoy voy a trabajar en esta sección, mañana en otra sección. Voy a hacer una cosa a la vez.” Cuando divido el proyecto en partes y me enfoco en una sección a la vez, siempre lo termino bien. Empieza con algo que puedes hacer rápido y lo demás resulta fácil de hacer.
  3. Hacer esto me da la energía necesaria para lograr otras cosas. Desde que empecé a ver pacientes, entendí la importancia de la energía para mantener una vida satisfactoria y productiva. La depresión, el desánimo o la ansiedad borran toda la energía de la persona y le llevan a pensar que como todo requiere tanto esfuerzo, mejor hacerlo cuando salgan de ése estado. La realidad es otra. Cuando hago algo a pesar de cómo me siento, entonces eso me da la energía para hacer otras cosas. Esto lo podemos comprobar todos con el ejercicio, o con la limpieza de la casa, o con completar la lista de cosas por hacer. Primero hago algo (empieza con lo más fácil), no importa como me siento, y luego me llega la energía para hacer más cosas.
  4. Yo no pierdo el tiempo. Cuando yo estaba en la primaria, aprendí de mis mayores la importancia de que todos tenemos el mismo tiempo, pero nuestras prioridades determinan como le sacamos ventaja. Esto tiene un lado muy negativo, porque resulta fácil sentirse culpable o muy mal consigo mismo cuando uno no está haciendo algo productivo. En ésta epoca resulta más complicado que nunca usar bien el tiempo porque hay tanta competencia por nuestra atención de todas partes. El peor mensaje que nos podemos dar a nosotros mismos es “No puedo perder mi tiempo.” Esto nos lleva a revelarnos contra nosotros mismos o contra la imagen de autoridad que nos impidió originalmente perder el tiempo. El mejor mensaje que nos podemos dar es una aseveración de nuestro estilo de vida y de la realidad que vivimos: “Yo no pierdo el tiempo” Esto le da significado a lo que estás haciendo en éste momento.
  5. He aprendido de mi experiencia y puedo tomar buenas decisiones. El miedo perenne de los padres es que sus hijos tomen decisiones que impacten el resto de sus vidas negativamente. Pero esa actitud refleja la actitud de sus propios padres en la generación anterior y a veces sus propios miedos de que aún ellos mismos pueden cometer errores garrafales. Cuando analizamos nuestra vida y somos honestos, podemos ver que sí hemos cometido errores. Pero esos son pocos y nos han ayudado a aprender cosas muy importantes de la vida y de nosotros mismos. La mayoría de las decisiones que hemos tomado han sido buenas y muy positivas. Ahora escúchate a ti mismo decir: “Puedo tomar buenas decisiones.”¡Ve y logra lo que tienes que hacer con confianza!
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